Una pequeña niña un día, como cualquier otro, investigando la flora de su jardín se topo con un pequeño hueco, en donde no se podía distinguir la luz ni la impenetrable oscuridad. La niña sintió un vació tremendo, insoportable, que en su descuido la hizo sucumbir. Cayó, rodó; y al final de ese, misterioso, hueco se encontró con un mundo aun más hermoso que el conocido, un mundo lleno de color y vida.
Asombrada, perpleja, contemplando tal magnificencia sintió y confirmo que ese lugar era lo que esperaba. Cuando se dio cuenta un niño poso su mano en su hombre derecho y le susurro al oído.
-Bienvenida
Lágrimas brotaron instantáneamente de sus delicados ojos y de un impulso casi frenético abrazo fuertemente a ese desconocido niño, el solo se limito a sonreír y corresponder ese abrazo.
Asombrada, perpleja, contemplando tal magnificencia sintió y confirmo que ese lugar era lo que esperaba. Cuando se dio cuenta un niño poso su mano en su hombre derecho y le susurro al oído.
-Bienvenida
Lágrimas brotaron instantáneamente de sus delicados ojos y de un impulso casi frenético abrazo fuertemente a ese desconocido niño, el solo se limito a sonreír y corresponder ese abrazo.
Waww, franquito, bien man, te animaste a mostrar este costado tuyo.
ResponderEliminarContas conmigo para lo que sea, ya puse la dire del blog como enlace directo del mio. Como ya te dije, muy buen relato, es simple y directo, y conserva una mistica bastante personal. Mis felicitaciones por la iniciativa.