
Al anochecer, un desquiciado perro callejero, uniendo partes de muñecas decidió tomarse unas largas y relajadoras vacaciones. Mientras planeaba su descanso, una duda en concreto lo atormento.
¿Por qué?, es decir; era un perro callejero, sus días se resumían en insaciables círculos rutinarios. Simples actividades como comer, dormir, defecar y, a elección, coleccionar juguetes destrozados que encontraba en el basurero de la zona. No tenia porque tomarse esas, tan ansiadas, vacaciones y el lo sabia mejor que nadie, esto aniquilaba su auto estima y lo hacia sentir inútil para el mundo.
Comenzó a dar vueltas por su mente, una y otra vez hasta que háyase algo que justificara su retiro hacia otra vida mas placentera. Pero nada el pudo encontrar, cansado de pensar, decidió, como todos los días, dirigirse hacia el basurero, para así, poder completar su rutina del día.
En el basurero, raramente y todos los días, se podían encontrar millares de juguetes. Es normal pensar “Bueno, contando que es un basurero, toda la basura de x ciudad pararía allí, así que debe ser común encontrar muchos juguetes en tal lugar”. Pero piense bien, ¿Por qué juguetes? ¿Acaso los niños de hoy no son mas niños? La incógnita desconcierta y respuesta no encuentro.
Como es de esperarse el perro problema no se hacia, según el, tenia preguntas mas importantes que responder.
Regreso con partes de muñecos y con algún que otra figura de acción. Se acostó en su improvisada cucha y sintió como sus tripas pedían a gritos algo para digerir y nutrir su famélico cuerpo. En ese momento su cabeza se despejo y encontró la respuesta al porque.
La misma rutina era la respuesta, y la verdad era que el no tenia una vida tan simple. La falta de comida, el no tener propiedad fija, su necesidad de amor, todo esto influía en la razón por la que merecía esas vacaciones y por, la que también, no las podía tener.
No tuvo la misma suerte que algunos perros domésticos.
¿Por qué?, es decir; era un perro callejero, sus días se resumían en insaciables círculos rutinarios. Simples actividades como comer, dormir, defecar y, a elección, coleccionar juguetes destrozados que encontraba en el basurero de la zona. No tenia porque tomarse esas, tan ansiadas, vacaciones y el lo sabia mejor que nadie, esto aniquilaba su auto estima y lo hacia sentir inútil para el mundo.
Comenzó a dar vueltas por su mente, una y otra vez hasta que háyase algo que justificara su retiro hacia otra vida mas placentera. Pero nada el pudo encontrar, cansado de pensar, decidió, como todos los días, dirigirse hacia el basurero, para así, poder completar su rutina del día.
En el basurero, raramente y todos los días, se podían encontrar millares de juguetes. Es normal pensar “Bueno, contando que es un basurero, toda la basura de x ciudad pararía allí, así que debe ser común encontrar muchos juguetes en tal lugar”. Pero piense bien, ¿Por qué juguetes? ¿Acaso los niños de hoy no son mas niños? La incógnita desconcierta y respuesta no encuentro.
Como es de esperarse el perro problema no se hacia, según el, tenia preguntas mas importantes que responder.
Regreso con partes de muñecos y con algún que otra figura de acción. Se acostó en su improvisada cucha y sintió como sus tripas pedían a gritos algo para digerir y nutrir su famélico cuerpo. En ese momento su cabeza se despejo y encontró la respuesta al porque.
La misma rutina era la respuesta, y la verdad era que el no tenia una vida tan simple. La falta de comida, el no tener propiedad fija, su necesidad de amor, todo esto influía en la razón por la que merecía esas vacaciones y por, la que también, no las podía tener.
No tuvo la misma suerte que algunos perros domésticos.
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